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Dos caras de la misma moneda

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La realidad del comercio informal y el control municipal.

Si bien el comercio informal siempre ha existido en las ciudades, la pandemia ha agudizado la pobreza y ha hecho más evidentes serios problemas que las ciudades tienen en torno a esta actividad.

Por un lado el legítimo derecho de quienes honradamente quieren llevar el sustento a sus hogares ejerciendo el comercio y por otro el poder de los gobiernos locales que en lugar de brindar alternativas para que estos ciudadanos y ciudadanas tengan un sustento digno, se empeñan en perseguirlos y criminalizarlos.

Hace poco en Quito el Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano junto con la Policía Nacional arremetieron duramente contra algo más de una decena de comerciantes en el sector La Marín, quienes transitaban por el lugar pudieron evidenciar la agresividad de los Agentes de Control y la Policía a los que sin importar absolutamente nada rociaban gas pimienta a los cuatro vientos a pesar de que muchas de las comerciantes tenían a sus hijos en brazos.

Un poco más lejos, en Durán el martes 13 de octubre un desproporcionado y repugnante acto por parte de los Agentes Municipales amarraba a una columna con cinta adhesiva a una comerciante en condición de discapacidad del 60%, sin ser suficiente para los agentes la bañaron en agua helada, en una total muestra de abuso de autoridad.

No obstante los agentes destinados a controlar el constante crecimiento del comercio informal han recibido también agresiones ninguna en proporción a las que ellos han propinado sin embargo la tarde de este 13 de octubre en el sector de El Recreo en Quito, en medio de insultos, empujones y gritos, un vendedor agrede con un cuchillo a un Agente de Control causándole heridas que lo llevaron a la muerte.

El hecho delictivo que ha sido rechazado por todos los sectores sociales, por gremios de comerciantes, por autoridades y por la ciudadanía en general, ha llevado una vez más al debate el tema del comercio ambulante y la capacidad de los gobiernos locales de generar oportunidades para que el sustento familiar de los ciudadanos esté garantizado.

Un amplio sector de la población ha mostrado su rechazo al comercio informal porque en medio de esta actividad se camuflan acciones ilícitas como lo sucedido en Tumbaco, parroquia rural de Quito, donde a escasos metros de la Agencia de Control en medio de manzanas, mandarinas y remolachas se expendían drogas.

No podemos cerrar los ojos a una realidad presente entre nosotros, la opción jamás será el esconder a los comerciantes, mucho menos perseguirlos y reprimirlos, mientras las autoridades no presenten alternativas concretas para el desarrollo de las actividades de comerciantes, mientras la respuesta sea la agresión y la confiscación, o peor aún lo que ha sido abiertamente denunciado por comerciantes que es el pago de tributos o vacunas a los agentes para que los dejen trabajar, el juego del gato y el ratón se tornará cada vez más trágico.

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