Inicio Ecuador EL “OTRO RELATO”: PERIODISMO O “LAMECULISMO”

EL “OTRO RELATO”: PERIODISMO O “LAMECULISMO”

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Quienes a pesar de la advertencia de Kapuscinski de que «las malas personas no pueden ser buenos periodistas» y a pesar de ello fungen de tales, o que proviene de alguna mal lograda formación y caen en la clasificación del mismo Kapuscinski que dice que: «los periodistas se han vuelto hombres que no piensan», es la triste evidencia que nos dejan los tiempos de la campaña electoral en el Ecuador.

Sin lugar a dudas el periodismo es un ejercicio de la política, que bien entendida y llevada con honestidad y dignidad corresponden al idealismo social de muchos comunicadores y comunicadoras, que por sus sueños incluso han entregado la vida, enfrentándose a la prepotencia y la represión de regímenes, gobiernos, poderes económicos, el sistema explotador y los imperios del capital.

No hay la tal independencia del periodismo, como decía la vieja escuela empírica. El periodista es un actor político y el que no lo reconoce como el que no reconoce su parcialidad es un hipócrita. Peor que eso, no comprende que lo que dice o lo que calla, abona o perjudica determinados intereses, determinadas relaciones de poder en la sociedad en la que se desenvuelve.

No hay periodismo posible si es que el que dice ser periodista no conoce la realidad de su país, su historia, las luchas de sus pueblos, sus alegrías y sus desesperanzas. El que desconoce y no sabe leer en las situaciones concretas las relaciones de poder que están en juego, o que sabe -pero sin ética ni principios- opta por los opresores antes que por los oprimidos no puede hacer periodismo sano, solidario y justo porque no hay ética.   

Tampoco hay periodismo capaz sino conoce las culturas de los pueblos, de las nacionalidades del Ecuador, desconoce y desprecia sus lenguas, sus costumbres, sus tradiciones, no respeta sus símbolos ni las diferencias.

El periodista tiene una herramienta fundamental: la palabra. Es amo y señor de la  palabra: dicha o escrita, con claridad, coherencia y consecuencia.  Sabe del poder de la palabra, pero algunos como mercenarios la subordina al jefe de turno, la venden por un plato de lentejas, por un empleo, por un salario la somete al mercado y al patrón, al que sin ser le dicen doctor, le dicen “presidente” cuando ya no lo es y es más bien un prontuariado, un asaltante de caminos, peor que eso un corrupto que asaltó las arcas del Estado en su gobierno.

El periodista tiene derecho a tener su opción política y su corazoncito, pero no tiene derecho a ser un rodapié, una alfombra, un lameculos de quien quiera que sea, por más que le haya dado empleo, un cargo público, unas canonjías, unos beneficios, becas o promesas de un futuro egoísta que salvará su pellejo.

No hay idealismo en quien en vez de defender ideas, defiende al inmoralidad de su patrón a sabiendas de que es un pobre diablo que miente todo el tiempo, que es descarado y sinvergüenza, porque habla de combatir la corrupción cuando administró un gobierno corrupto y dejó robar a todos sus amigos y funcionarios, con coimas, sobreprecios y repartos.                     

Esos periodistas no tienen derecho a hablar de el: “Otro relato” en un medio radial que se dice público y que simplemente es la caja de resonancia del correismo sinvergüenza,  que se hace pasar como víctima con la complicidad del gobierno de Moreno y se paga con los dineros públicos de la provincia. 

El “Otro relato” es solo un slogan vacío, hueco, desalojado de sentido porque implicaría decir que solo hay dos relatos: el del neoliberalismo de los grandes medios y el suyo, el relato indefinible que nació con su jefe en el conservadurismo, el Opus Dei, la doctrina social de la iglesia y los rezadores de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, el círculo “gustavino” de Gustavo Noboa Bejarano, Alberto Dahik, Alexis Mera y otros, incluso fuera del país como Álvaro Uribe Vélez, el líder de la extrema derecha y paramilitar colombiano. 

El “Otro relato” del exfuncionario del desaparecido Centro Industrial de Desarrollo del Ecuador (Cendes) en el gobierno socialcristiano de León Febres Cordero, del exempleado del Banco Mundialde  en el gobierno del conservador Sixto Durán Ballén, del mismo que ahora desde Bélgica y otros países, porque es reclamado por corrupción por la justicia ecuatoriana, al haber sido cabeza y responsable 162 casos de corrupción en su ex gobierno.

El “Otro relato” de quien se quiere hacer pasar como político de izquierda y es a la vez diestro y siniestro personaje de la derecha emergente que gobernó con los poderosos  grupos económicos de Juan El Juri, Isabel Noboa Naranjo, entre otros nuevos ricos,  articulados a los capitales transnacionales y el capitalismo de Estado de la China que se hace llamar “Comunista” y que persigue precisamente a los jóvenes marxistas chinos.  El “Otro relato” del gobierno que persiguió a los líderes populares de los movimientos sociales de la izquierda y el socialismo revolucionario, a los trabajadores y sus intereses en el Código laboral que mediante reformas benefició al Capital y reforzó la explotación.

El “Otro relato” del pragmatismo oportunista de la “gobernabilidad” que se lee como  dominio social desde el gobierno para la modernización del capital a nombre de ese mamotreto llamado “Socialismo del Siglo XXI”, que no es socialismo por ninguna parte y que se lo creyó el trasnochado sociólogo, Heinz Dieterich.

El “Otro relato” de quien quiso arrebatarle la cede a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, (Conaie), de cuyos dirigentes oportunistas ahora se sirve para intentar dividirla, el relato que garroteó, judicializó y asesinó a los Sarakuros, encarceló y también asesinó a varios defensores del agua y luchadores en contra de la mega minería trasnacional y los proyectos hidroeléctricos de la China.

El “Otro relato” de quien criminalizó, persiguió y judicializó la lucha popular desde Dayuma a Tundayme en la década de su gobierno, el mismo que tachó de terroristas a los jóvenes y estudiantes de los colegios Mejía, Montufar y Central Técnico que resistieron sus desacertadas políticas.    

El “Otro relato” del pacto de Correa con Nebot y la oligarquía guayaquileña para que el líder cantonal se levantara con un porcentaje del negocio de la venta del agua “potable” la ciudad de Guayaquil, habitada por más de 3 millones de guayaquileños, por medio del Consorcio transnacional Interagua, contradiciendo la Constitución del Ecuador. Y así mismo entregó como premio al ex alcalde socialcristiano un nuevo puente para los pelucones de Samborondón en respuesta a que este bloqueó la circulación por el puente de la Unidad Nacional durante varios días, y no lo acusó de terrorismo como si lo hizo con las organizaciones sociales impedidas de protestar y obstruir las vías públicas.

De qué “Otro relato” hablan, si lo que existen son Otros relatos, Otras visiones plurales,    las voces múltiples de los pueblos, las voces de los oprimidos que no tienen medios para expresarse porque los excluyen sistemáticamente del acceso a las frecuencias de radio y televisión, analógicas como digitales.

De que “Otro relato” hablan quienes desvergonzadamente pasan de periodistas a “lameculistas”, en vivo, en directo y en diferido, genuflexos ante el “Mashi” a quien reconocen una dignidad que ya no tiene y se envilecen a sí mismos rebajando al periodismo a la condición de lacayos de un cacique, apologistas de un caudillo prófugo, devenidos en desvergonzados aduladores de micrófono.

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