Compartir

En los últimos años los vientos revolucionarios lideran luchas por los derechos de la naturaleza, de los pueblos y nacionalidades y de las mujeres. En estos escenarios las mujeres venimos ganando espacios, demostrando nuestra capacidad para liderar, expresando fortaleza en las calles al buscar alimento para nuestros hijos a pesar del Covid-19, cerrando vías y quemando llantas en contra del alza de los pasajes, peleando por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, llevando propuestas a las mesas de negociación, pero sobre todo marcando diferencia al expresar que hay derechos que no son negociables.

Esta lucha femenina se vive en medio de contradicciones dependiendo del sector social al que se pertenece; por ejemplo, la feminista burguesa lucha por sus derechos apuntando a tener las mismas facilidades que tiene el hombre burgués y con ello oprimir a las mujeres de sectores bajos. Por eso es que se hace necesario hablar del “feminismo revolucionario” y enmarcarlo también en la lucha de clases, conociendo que el principal problema que aqueja a esta sociedad es levantarnos contra los opresores por mejores días para todas y todos y es que para acabar con el patriarcado debemos acabar con el capital, para hacerle frente a uno directamente tenemos que acabar con el otro, porque son dos cabezas del mismo monstruo.

Estas condiciones están claras en muchas mujeres de los sectores populares e indígenas y es por eso que vamos en búsqueda de ser la cabeza de diferentes organizaciones que lideran estas luchas de clase; librando una lucha propia al interno de las mismas para demostrar que ser dirigente, mujer y de izquierda puede ser bien conjugado.

En los últimos días hemos escuchado expresiones de mujeres indígenas que reclaman la dirección de la CONAIE, no por su condición sexo genérica, sino por sus capacidades y liderazgo demostrado. En el frente obrero, este espacio hoy ha sido ganado; en la ciudad de Guayaquil, se realizó el XVI Congreso de la Federación Democrática de Trabajadores del Guayas (FDTG), una organización que convoca a 16 agrupaciones filiales con aproximadamente 2000 afiliados entre hombres y mujeres de la clase trabajadora de la provincia que en medio del debate sobre las medidas a tomar ante las situaciones políticas y económicas que aquejan a este sector, eligieron a su nuevo Comité Ejecutivo.

Esta organización que nació en 1982, filial de la Unión General de Trabajadores del Ecuador, está encaminada a la defensa de los intereses de los sindicatos de trabajadores y de sus afiliados, estableciendo la necesidad de la unidad de los trabajadores de todos los sectores; centra sus principios en la democracia sindical y el sindicalismo revolucionario, reivindica la utilización de todas las formas de lucha en búsqueda de la conquista del poder por parte de la clase obrera y la construcción del socialismo.

Virginia Pinela, recientemente elegida Presidenta de la FDTG, viene desempeñándose como dirigente de la salud desde hace aproximadamente 5 años y es además Secretaria de la Mujer de la UGTE. Hoy, tiene en sus manos la responsabilidad de liderar a la clase trabajadora en la provincia y seguir abriendo espacios para que las mujeres podamos pelear contra la patronal que nos oprime y que esta lucha sea librada junto a nuestros compañeros obreros con una idea clara de que, aunque la lucha principal sea de clases; estamos listas para defendernos aún de quienes deberían luchar junto a nosotras.

Porque las mujeres protestamos como debemos, ¡Cómo queremos! Unas tiramos piedras, quemamos llantas, cerramos calles, nos organizamos, nos desnudamos y todas son formas válidas y legítimas de lucha.

Califica este contenido

5 / 5. 2

Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here